Créditos Moderadora Thelovestory

Staff de Traducción Auro Kyle

Thelovestory

Staff de Corrección Auro Kyle

Revisión Ama

Diseño Auro Kyle

Feliz Navidad Kellan Kyle Traducido por Auro Kyle & Thelovestory Corregido por Auro Kyle

Todo comenzó hace seis meses, cuando me encontré con un folleto en el lobby de un hotel. En el frente había una pintoresca cabaña en situada dentro de una arboleda. El lugar estaba blanqueado con nieve, y había un delgado rizo de humo elevándose de la chimenea. Solo viendo la fotografía, casi pude oler el pino y escuchar el crujir del fuego. Todo lucía tan idílico y pacífico, y ya que mi vida se podía poner un poco loca a veces, la serenidad sonaba maravillosa. Kiera estaba un poco vacilante al principio, pero rápidamente le vendí la idea. ―¿Quieres pasar la semana antes de Navidad en el medio de un bosque? Solo nosotros. ¿Con nadie a millas a la redonda, y sin manera de comunicarnos con el mundo exterior? ―No seas ridícula, Kiera. Hay una chimenea. Podemos mandar señales de humo de ser necesario. Kiera levanto una ceja, como si no estuviera divirtiéndose con mi humor, pero su labio tembló, y supe que pensaba que el comentario era gracioso. También supe la verdadera razón de su preocupación. Ryder. Él estaba en sus brazos, agarrando un largo mechón de su cabello. Ryder era sorprendentemente parecido a mí, mismo cabello, mismos ojos, pero su sonrisa… esa era toda Kiera. Viendo a mi esposa e hijo juntos aún me hacía un nudo en la garganta. Mi mundo entero estaba de pie justo enfrente de mí, y perder cualquier pieza era incomprensible. Estaría destrozado sin ambos. Dicho esto, estaba ansioso por un poco de tiempo a solas con el amor de mi vida. Y quien sabe, tal vez durante nuestro tiempo lejos podríamos hacer un pequeño hermano o hermana para Ryder. Él jugaba con su prima frecuentemente, pero estaba seguro que amaría tener una cita permanente de juegos.

―No tendremos servicio de celular allí, pero la cabaña tiene un teléfono, lo revise. ―Acercándome, acaricie el cabello café y enmarañado de mi hijo, era suave como la seda―. Podrás ser capaz de comprobarlo todos los días. Cada hora si quieres. Kiera miro abajo hacia él, luego mordió su labio. ―¿Una semana? Nunca he estado lejos de él por tanto tiempo. Suena como una eternidad. Levantando mi mano, la toque en la mejilla; era tan suave como la piel lisa de nuestro hijo. ―Son solo cinco días. Cuatro realmente, si no cuentas el tiempo de viaje. Pero será bueno para nosotros el salir de vacaciones, y estamos dejándolo en buenas manos. Ella levanto ambas cejas esta vez. ―¿Denny y Abby están bien con cuidarlo tanto tiempo? Dándole una sonrisa casual, asentí mientras alejaba mi mano de su cara. ―Dijeron que no era un problema. Kiera dejo salir un suspiro y su mirada regreso a Ryder. ―No lo sé… Agachándome, me encontré con su mirada. ―Piénsalo. Tú… yo… solos. La luz de las velas, la luz del fuego, caminatas a través de la nieve, tomando chocolate caliente, usando pantuflas peludas en forma de patas de animales. Ella se rió y su sonrisa se ensancho. Tiene una risa tan hermosa. ―No hemos tenido oportunidad de escaparnos, solo nosotros dos. Alguien siempre nos interrumpe. Alguien siempre necesita algo, algo siempre está pasando. Esta es nuestra oportunidad de forjarnos algo de tiempo de calidad real juntos, y creo que deberíamos tomarla.

Kiera sonrió, y supe que la tenía. Esto iba a suceder. Lanzando una sonrisa diabólica, añadí: ―¿Y mencione que hay un jacuzzi allí? ―Se rió de nuevo y Ryder trato de meter su mano en la boca. Mientras ella alejaba sus dedos, dije: ―¿Eso es un sí? ¿Hago la reservación? Kiera hizo una pausa, luego suspiro brevemente y asintió. ―Sí, hagámoslo. Con un pequeño aplauso, frote mis manos juntas. ―¡Genial! Porque ya he hecho el depósito. ―Le di un pequeño beso en la mejilla para distraerla de cualquier furia potencial. Mientras me alejaba, lance sobre mi hombro―. Oh, ¿Y olvide mencionarte que la ropa no está permitida en la propiedad? Pensé que era una regla un poco extraña, pero no creí que te importara, así que firme los papeles de todas formas. Viendo hacia el frente, así ella no podría ver la gran sonrisa en mi cara, espere por su respuesta. La cual llego rápidamente. ―Kellan… estás bromeando, ¿Cierto? Me encogí de hombros mientras salía. ― Lo siento, está en el contrato. No hay nada que pueda hacer al respecto ahora ―grite. ―¡Kellan! Ignorándola, me reí todo el camino hasta nuestra habitación.

Cerré la cajuela de mi Chevelle, ansioso, emocionado, y un poco triste, todo al mismo tiempo. Íbamos a dejar a Ryder en la casa de Denny y Abby, y luego nos íbamos. Iba a extrañarlo. Le dije a Kiera que no era gran cosa, y que no estaríamos lejos tanto tiempo, pero mientras sostenía su bolsa en una mano y a él en la otra, estaba impresionado de como entregarlo a otra persona se sentía tan… definitivo.

Una parte de mi estaba seguro que una vez que me alejara de él, nunca lo vería de nuevo. Ese era el miedo hablando, y no iba a dejar que el miedo gobernara mi vida nunca más. Ryder se quedó viendo los adornos rojo brillante que estaban colocados en la guirnalda colgando en la puerta de Denny mientras Kiera tocaba el timbre. Pude oír Jingle Bells haciendo eco en la casa, y Kiera y yo intercambiamos miradas divertidas. Abby amaba las festividades. No, amar no era la palabra correcta. Abby bebía el espíritu festivo y lo vomitaba sobre todo lo que tocaba. Ella era tan exagerada sobre eso, que era lindo. Denny abrió la puerta usando un grueso suéter verde con bastones de dulce alrededor del cuello y un reno gigante en el frente. Mordí mi labio, pero no pude evitar reírme. Denny suspiro mientras abría más la puerta; él sabía exactamente de qué me reía tontamente. Viendo de vuelta a la casa, susurró: ―Es un regalo de Abby. Ella lo hizo, y le hubiese herido que no lo usara. Presione mis labios juntos, para evitar la carcajada. ― No dije nada, amigo. Mis hombros temblaron con risitas silenciosas, y Kiera me golpeo en la espalda. ―Para ―murmuró, pero su voz estaba temblorosa, como si se estuviera conteniendo también. Trate de ser bueno, pero Abby fue a la entrada y no pude más. Estaba usando un suéter como el de Denny, pero el de ella era rojo en vez de verde. Eran ridículos, y aun así adorables, e hice una nota mental de pedírselos prestados si Kiera y yo íbamos a una fiesta de suéteres feos. Mientras Denny me fruncía el ceño, cambie mi risa a estornudos. Interpretando su papel, Kiera me dio palmaditas en la espalda como si estuviera ayudándome. La cara de Abby se volvió comprensiva.

―Oh, amigo, ¿Estás bien? ―Solo pude asentir en respuesta. Fue suficiente para Abby. Con los dedos extendidos, se acercó a mi hijo―. Ven aquí. ―arrulló. Ryder complaciente se acercó a ella. Incluso a su corta edad, él amaba a las mujeres. Definitivamente mi hijo. ―¡Ab, Ab, Ab! ― repitió hasta que ella lo tomó en brazos. Abby besó su cara, haciéndolo reír. ―Dios, se pone más lindo cada día, ¿No es así? Kiera se le quedo viendo con ojos anhelantes, como si quisiera tomarlo de vuelta y regresar a casa. Entendía el sentimiento. Yo quería más o menos lo mismo. ― Si… Sabiendo que un rápido adiós era mejor, le entregue la bolsa de Ryder a Denny. ―Todo lo que necesita está aquí. Matt y Evan están cerca de aquí por si necesitan ayuda, y ya les di el número de la cabaña. Asintiendo, Kiera dejo el asiento de coche de Ryder. ―Ya no lo dejamos dormir con su chupón, pero si lo quiere durante el día, está bien. Le gusta una luz en su habitación, y tiene que tener su elefante y su mantita. Pude ver las lágrimas en sus ojos, y supe que se estaba acercando a una sobrecarga emocional. Tomando el primer paso para acelerar esta salida, me incline y bese la cabeza de Ryder. ―Adiós, amiguito. Te extrañaremos. ―Tuve que tragar duro después de decirlo. Sollozando, Kiera lo besó media docena de veces. ―Adiós, corazón. Pórtate bien con Denny y Abby. Mami y Papi volverán por ti muy pronto. Su voz tembló y ella dejo de hablar. Como algunos animales pueden sentir los desastres antes de que pasen, Ryder parecía saber que algo estaba sucediendo. Extendió sus brazos hacia Kiera.

―Mamá. ―Pude ver a Kiera contenerse de tomarlo. Poniendo mi brazo alrededor de ella, la hice retroceder. ―Debemos irnos ―susurre. Kiera asintió, pero no lucia feliz. Ryder tampoco. Él comenzó a llorar. ―¡Mamá! ―Trato de alejarse de Abby, pero ella lo sostuvo firmemente. Meciendo a Ryder, Abby hizo sonidos confortantes y le dijo que todo estaba bien. Tuve que mirar hacia otro lado. Viendo a Denny, asentí. ―Gracias por hacer esto. Estaremos de regreso en unos cuantos días. Denny asintió y miro hacia Kiera. ―Todos los niños lloran. Él estará bien. Está bien. Vayan a divertirse. Viendo que ella no se iba a mover por cuenta propia, aleje a Kiera. Cuando le dimos la espalda, el llanto de Ryder se intensifico. Kiera cerró sus ojos, y yo baje la cabeza. Me sentí como un imbécil por dejarlo. ¿Estaría asustado permanentemente por esto? ¿Necesitaría terapia por el resto de su vida? Bueno, vera, doctor, mis padres me dejaron solo justo antes de Navidad, así podrían tener sexo en el bosque. Nunca olvidare verlos alejarse… Alejando mis pensamientos, ayude a Kiera a entrar en el carro, luego fui a mi lado. Cuando lo encendí, lagrimas cayeron de los ojos de Kiera. La puerta de Denny estaba cerrada, gracias a Dios, así que no pude ver a Ryder gritando cuando salimos de su entrada. Cuando llegue a la carretera, le dije a Kiera. ―Él estará bien. ―No parecía impresionada por mis palabras. Cuando más lagrimas cayeron de sus ojos, añadí―. Oye, ¿Solo piensa cuán emocionado estará de vernos cuando lo recojamos? Eso me gano una pequeña sonrisa. Justo entonces el teléfono de Kiera sonó. Ella se apresuró a sacarlo de su bolsa, y casi lo tira al acercarlo a su oído. ―¿Hola? ―Hizo una pausa por un minuto mientras escuchaba, luego suspiró.

―Está bien. Gracias. Eso me hace sentir mejor. Ella colgó y le pregunte quien era. ―Denny. Dijo que Ryder dejo de llorar dos segundos después de que nos fuimos. Sonriendo puse mi mano en su muslo. ―Ves, todo va a estar bien. Esto será maravilloso, ya verás. ―Kiera me dio una sonrisa apreciativa mientras ponía su mano sobre la mía. ―Si, lo sé.

Me sentí como si estuviera en el medio de la nada. Todo lo que vi fueron los árboles, y algunas carreteras de tierra que supuestamente llevaban a la cabaña. La nieve era espesa en el suelo, y mi coche resbaló y se deslizó por la carretera. Kiera tenía en la mano en el pomo de la puerta para salvar su vida; sus nudillos estaban completamente blancos. Un bache oculto en el camino de vez en cuando nos daba un golpe duro, y rogué para que mi bebé de metal no fuera dañada. ¿Quizás deberíamos haber alquilado un SUV? Parecía que habíamos estado en este camino durante días. La oscuridad se estaba asentando alrededor de nosotros como los árboles de hoja perenne se encontraban a menor distancia. El hombre que nos había dado la llave nos había asegurado que la cabaña era por este camino, sin embargo, así que estaba tratando de no preocuparme. Él nos había encontrado al principio de la larga entrada. Dándonos todo lo que íbamos a necesitar, nos dijo que se iba por unos días, pero todo estaba listo y que estaría de vuelta antes de que nos marcháramos. Me gustó eso. Ningún arrendador

entrometido comprobando para asegurarse de que no estábamos destrozando el lugar. Podríamos correr desnudos... si alguna vez llegábamos allí. Cuando la cabaña rústica apareció a la vista, Kiera dejó escapar un suspiro de alivio. ―Gracias, Dios ―murmuró. Sonreí hacia ella mientras estacionaba el coche. ―¿De verdad dudabas de mí? Ella miró el tablero de instrumentos del Chevelle. ―¿De ti? No. Mi boca se abrió. ―¿Dudabas de mi bebé? Ella se encogió de hombros. ―Esto no está hecho precisamente para este tipo de clima. Estirando mi mano, le di al tablero de una caricia amorosa. ―¿Esto? Debes tener cuidado con lo que dices de ella. Los coches son muy sensibles. Kiera me dio una sonrisa siguiéndome la corriente. Ella puede pensar que yo estaba bromeando, pero había hecho un montón de trabajo en este vehículo. Yo sabía que era tanto mi tono de voz como mis mediocres habilidades mecánicas las que la mantenían en funcionamiento. Cerré el coche y me incliné sobre el volante para revisar la cabaña. Una pálida luna en el cielo destacó el edificio que estaríamos llamando casa por unos días. Era más pequeño de lo que me esperaba, y completamente oscuro. Los árboles altos lo rodeaban a los lados y parecían ir justo hasta la parte posterior de la misma. El techo tenía un tono fuerte que se extendía a lo largo de la puerta de entrada para crear un área cubierta. No parecía ayudar mucho sin embargo; el porche estaba cubierto con un pie de nieve, y una esquina del patio estaba, obviamente, cediendo

bajo el peso. Una chimenea de piedra se aferraba a un lado de la cabina. Tal vez era un truco de las luces tenues, pero parecía estar inclinándose hacia un lado. Al igual que una persona que había estado teniendo demasiada diversión en Pete’s, parecía que podría caer al suelo en cualquier momento. Con todo, el lugar parecía un poco descuidado. ―Es un poco... pasado de moda, ¿No? ―preguntó Kiera. ―Hay una cama y una chimenea. ¿Qué más necesitamos? ―Con una sonrisa por respuesta, Kiera se inclinó y me dio un beso suave. Sus labios eran más frío de lo habitual. ―Te estás enfriando. Vamos a llevarte dentro, y voy a hacer un fuego. Emocionado ante la idea de intentar encender un fuego, me bajé del coche. La frialdad en el aire me heló hasta los huesos mientras caminaba hacia el lado de Kiera. Hacía más frío aquí en la colina más alta de lo que había estado en casa, y mi aliento salió como niebla vaporosa. Hice una reverencia mientras abría la puerta. ―Después de usted, señora. Kiera se rió cuando salió. Dios, amaba ese sonido. Entonces ella se estremeció y comenzó a frotar sus brazos. Eso no era bueno. No podía tener a mi nena en el frío. Poniendo mi brazo alrededor de su cintura, camine con ella a la puerta. Los escalones eran resbaladizos, y tuve que agacharme para pasar por debajo del tejado. Recé para que el techo no cayera sobre nosotros. Morir no sería una buena manera de comenzar nuestras vacaciones de invierno. Hurgando en el bolsillo, saqué la llave y la metí en el ojo de la cerradura. La torcí... pero no se movía. Intente un par de veces más y todavía no se movía. ¿Qué demonios? ¿Nos dio la llave equivocada? Empezando a estar un poco frenético, y empezando a congelarme el culo, solté a Kiera y puse todo mi peso en darle vuelta a la maldita cosa. Todavía no hubo suerte. ―¿Todo bien? ―preguntó Kiera, balanceándose en sus pies congelados.

―Sí, esto está... ―El seguro finalmente hizo clic y la puerta se abrió―. Atorado. ―terminé. Con un susurro de mi parte, indicado al interior. Kiera entró y accionó un interruptor cerca de la puerta. Una luz en el techo brilló, parpadeó, y luego se apagó. Con el ceño fruncido, Kiera se dio la vuelta hacia mí. ―Creo que la luz acaba de irse. ―Entrando detrás de ella, miré a la luz suspendida del techo. Incluso encendida, este lugar todavía sería bastante oscuro. ―Muy bien. ―Sabiendo que no iba a hacer nada, moví el interruptor hacia arriba y hacia abajo. Como era de esperar, no pasó nada―. Increíble. ¿Tal vez encontremos algunas bombillas de repuesto en alguna parte? Miré a mí alrededor en el mobiliario, con la esperanza de encontrar lámparas, pero lo único que encontramos fueron velas; estaban en casi cada superficie. Encendiendo dos, Kiera y yo empezamos a registrar la casa por bombillas. No había mucho para buscar, la sala de estar, una pequeña cocina, un dormitorio y un baño. No encontramos ninguna bombilla de repuesto, y ninguna de las otras habitaciones tenía artefactos de iluminación o lámparas. Casi no había toma corrientes tampoco. Si no fuera por el breve destello de luz cuando recién había entrado en la cabaña, me hubiera imaginado que este lugar ni siquiera tenía corriente. ―Qué raro. No hay bombillas y luces en ninguna de las otras habitaciones. Sólo lámparas de aceite. Supongo que vivir como si fuéramos Amish es parte del encanto. ―Miré a Kiera―. Eso no estaba en el folleto. Kiera suspiró y sacudió la cabeza. ―Está bien. La luz de las velas es más romántica de todos modos, ¿no? Le sonreí con optimismo. ―Exáctamente. Mientras Kiera encendió un montón de velas, me dirigí de nuevo al coche por las maletas y nuestra comida. Cuando regresé a la cabaña, una luz naranja que chasqueaba cálida había desterrado la oscuridad. Mucho mejor. Dejando nuestras cosas, me froté las manos.

―Ahora, vamos a encender un fuego, sacar una manta, y hacer el amor delante de las llamas. ¿Suena bien? Ella se echó a reír de nuevo, así que lo tome como un sí. Caminando hacia una chimenea que parecía tan antigua como los árboles gigantescos que rodean este lugar, me agaché para averiguar cómo hacerlo. Al abrir la puerta de hierro fundido, miré dentro. ―El conducto se supone que este abierto, ¿No? ―Volví a mirar a Kiera―. ¿Qué diablos es un conducto, de todos modos? ―Ella se encogió de hombros. Suspirando, me volví a mirar a la chimenea. ―Bueno, supongo que tendremos que descubrirlo a medida que avanzamos. Lo primero es lo primero. Leña. ―Mire a su alrededor, pero no había nada al lado de la chimenea, sino un contenedor de metal vacío―. ¿Dónde está la leña? En realidad no estaba preguntando, pero Kiera respondió. ―¿Tal vez afuera? En realidad, no me gustaba la idea de caminar penosamente a través de la nieve ahora que la cabaña era de color de rosa con la luz, sino de calor, dejé escapar otro suspiro. ―Cierto. Vuelvo enseguida. Tomando una lámpara de aceite conmigo, miré a mí alrededor durante al menos treinta minutos, pero la única leña que vi estaba firmemente adherida a los lados de la cabaña. Genial. Nos íbamos a congelar. Cuando volví a entrar, golpee los pies en el suelo para sacudirme la nieve de las botas. ―Lo siento, cariño. Supongo que teníamos que traer nuestra leña. No sabía eso. Lo siento. ―Ya tenía dos strikes en mi contra, y apenas acabábamos de llegar. Perfecto. Kiera se mordió el labio, pero sonrió.

―Está bien. Vamos a abrigarnos esta noche, luego iremos al pueblo temprano en la mañana. Yo amaba y odiaba esa idea. Abrigarnos era genial... pero también lo era el sexo en frente de un fuego. Oh, bueno, todo a su debido tiempo. Dando un último intento, miré a mí alrededor para ver si había algo que podía quemar que el propietario no extrañaría... Kiera arrojó una almohada del sofá hacia mí, como si supiera lo que estaba pensando. Con una carcajada, le dije: ―Deberíamos llamar a Denny. Hacerle saber que estamos aquí. La sonrisa en su rostro era tan espectacular que tuve que aguantar la respiración, por lo que podría hacer frente a todo, sin distracciones. ―¡Es una gran idea! Podemos darle las buenas noches a Ryder. Miró a su alrededor, encontró el teléfono, y casi saltó hacia el. Era un teléfono con cable viejo, pero eso es lo que yo había tenido en mi antigua casa, así que estaba acostumbrado a ello. Kiera levantó el auricular, empezó a pulsar botones, luego frunció el ceño. Alejando el teléfono de su oreja, dijo: ―No hay tono de marcar. Caminando, examiné el teléfono e inmediatamente vi el problema. No había una línea telefónica conectada. ―No está conectado ―le dije. Estudiando la pared, tenía la horrible sensación de que no iba a encontrar un enchufe. Esta cabaña estaba tan desnuda, con el mínimo cableado para todo, que la línea telefónica había faltado. Pero entonces, sorprendentemente, me encontré con el enchufe cerca de donde el teléfono estaba descansando. Ningún cable venía de él sin embargo. ―¿No hay cable...? Eso no tiene sentido. Tiene que haber uno en algún lugar.

Kiera y yo registramos el lugar, de nuevo, pero no pudimos encontrar nada remotamente parecido a cable. Saqué mi teléfono celular, pero estábamos en el medio de la nada y no tenía servicio. Con un suspiro, metí mi teléfono en mi bolsillo. ―Está bien ―dijo Kiera―. Podemos conseguir uno mañana, cuando vayamos por la leña. Me sentí bastante horrible sobre nuestro menos perfecto alojamiento, pero Kiera estaba siendo positiva, así que le lancé en una sonrisa. ―Tienes razón. Vamos a abrazarnos en la cama. Mañana será un día mejor.

Mis dedos estaban entumecidos cuando me desperté. La ropa de cama que Kiera y yo habíamos utilizado era delgada; habíamos tenido que dormir en nuestra ropa, con camisetas de más, y todavía estábamos tiritamos mientras nos habíamos dormido. Pero era por la mañana, y podíamos volver al pueblo, tomar un poco de leña, mantas, bombillas, un cable de teléfono, y tal vez un poco de café instantáneo. La cocina no tenía una cafetera. Eso me había sorprendido más de la falta de iluminación. ¿Qué cocina no tiene una cafetera? Nunca pensé que iba a extrañar la tecnología, pero estaba empezando a hacerlo. Dando a Kiera un beso en la mejilla fría, le susurre: ―Despierta, cariño. Es hora de entrar en calor. Poniéndose sobre su espalda, ella me golpeó el brazo. ―Hace demasiado frío para el sexo, Kellan. Me reí de su asunción.

―Yo no estaba hablando sobre sexo... pero no estoy de acuerdo contigo. ―Acariciando su cuello, respire en su oído―. El congelamiento de la tierra entera no me impediría hacer el amor contigo. Ella se echó a reír cuando se dio la vuelta para mirarme. ―Es imposible, señor Kyle. Inclinándome, presioné mi cuerpo contra el suyo. Haría falta un tiempo para salir de nuestras numerosas capas, pero con mucho gusto lo haría para hacer el amor con ella en estos momentos. Estaba mordisqueando su cuello, empezando a disfrutar de mí mismo, cuando Kiera me empujó hacia atrás. ―Quiero ver cómo esta Ryder primero. ¿Podemos ir rápido al pueblo? El "pueblo" estaba por lo menos a cuarenta y cinco minutos, por lo que "realmente rápido" no era posible. No podía negarle a Kiera su hijo, sin embargo, no por el sexo que fácilmente podría esperar hasta más tarde, así que me aleje de ella. ―Está bien, cariño. Quiero ver cómo está también. Kiera arrojó las mantas y se levantó. Llevaba unos vaqueros ajustados que dejaban ver cada curva encantadora. Yo no podía esperar para despojarla de ellos delante de la chimenea. Esta iba a ser la mañana más larga jamás. Temblando, ella rápidamente encontró su chaqueta, luego sus botas, gorro y guantes. ―Vamos, dormilón ―dijo cuando estuvo lista. Suspire, y luego me preparé para la gélidez. ―Joder, qué frío ―le dije, saltando un poco para que la sangre fluyera. Kiera frunció el ceño ante mi lenguaje, pero luego sonrió al verme saltar como un loco. Encontrando mi chaqueta, rápidamente agregué más capas a mis capas. Mis botas estaban todavía un poco húmedas cuando me las puse, pero no me importó. El Chevelle tenía calor, y eso es lo que necesitaba en estos momentos.

Kiera y yo caminamos mano en mano. Había nevado más ayer por la noche, y una capa fresca estaba titilando en luz del sol. Era hermoso, de una manera que te congelaba las pelotas. Abrí la puerta de Kiera, luego camine a mi lado. Deslizándome dentro, le di Kiera una sonrisa de medio lado. —Oye, tú. ¿Vienes aquí a menudo? Kiera rodó los ojos, pero en broma respondió: —Primera vez. Hasta el momento, es agradable, pero frío. Poniendo la llave en el arranque, le dije: —Vamos a ver si podemos arreglar la última parte. —Giré la llave... y no pasó nada. El coche hizo clic, pero no se movería. Lo intenté de nuevo, pero nada. Miré a Kiera y ella frunció el ceño. —¿Qué está mal? Sacudiendo la cabeza, le dije: —No sé, solo está muerta. —Lo intenté de nuevo, pero no hubo suerte. Se había ido. D.O.A1. Mierda. ¿Qué demonios hacemos ahora? La ira se filtraba por mi columna vertebral mientras infructuosamente intentaba ponerlo en marcha de nuevo. —Heriste sus sentimientos anoche, eso es lo que pasó —murmuré. Kiera entrecerró sus ojos hacia mí. —Es un coche, Kellan. Los coches no tienen sentimientos. —Ella los tiene —le dije, frunciendo el ceño. Acostando mi cabeza sobre el volante, gruñí en frustración—. Creo que la batería está muerta. Debimos haber dejado una luz encendida. —Incluso mientras lo decía, recordé encender la luz del techo para

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Dead On Arrival. Muerto al llegar.

buscar un tubo de ChapStick2 que había caído al suelo. Maldita sea. Había dejado una luz encendida. Levantando mi cabeza, me enfrenté a Kiera. —Lo siento. Creo que estamos atrapados aquí por un rato. Su boca cayó abierta mientras procesaba eso. —Sin calor, ni electricidad, ni teléfonos de cualquier tipo. —Torciendo su cabeza, miró hacia el bosque que se cernía sobre nosotros—. Vamos a morir aquí, ¿verdad? —Ella se estremeció, y luego movió su cabeza para mirarme. —Tener mi cadáver carcomido por los lobos no era parte de mi plan de fin de semana, Kellan. Mantuve mi nivel de mirada mientras le contesté. —Eso no va a suceder, Kiera. Si te vas delante de mí, mantendré tu cuerpo a salvo en el coche. Lo prometo. Ella cruzó los brazos sobre el pecho. —¿Qué vamos a hacer? Ese chico no va a volver por unos días, y Denny no pensara mucho en ello, si no llamamos. Sólo asumirá que estamos... distraídos. — Ella suspiró mientras negaba con la cabeza—. Estamos jodidos. —No, no lo estamos —le dije, abriendo mi puerta—. La única jodienda que va a haber por aquí, es la del tipo bueno. Del tipo, donde gritas “¡Sí, Dios, sí!” Las mejillas de Kiera se sonrojaron, pero ella entreabrió la puerta y bajo del coche conmigo. Con las manos en mis caderas, me levante y mire alrededor de la propiedad. ¿Qué diablos hago? ¿Cómo puedo salvar esta catástrofe? Fue entonces cuando me acordé de algo. Sonriendo, miré a Kiera. —Tenemos una fuente de calor. Hay una bañera de hidromasaje afuera. La vi cuando estaba buscando leña. —Estaba un poco sorprendido de que en realidad hubiera una.

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ChapStick: Línea de Protectores labiales.

Supongo que era una invención moderna que el propietario no había sido capaz de dejar fuera. No podía culparlo. Kiera se iluminó ante la idea de calidez. Me ilumine ante la idea de ella desnuda. —Está bien. Salgamos o esto apestara, excepto que estoy tan frío para impórtame. Agarrando su mano, le ayudé a atravesar el terreno. Una vez que estuvimos alrededor del fondo, nuestros zapatos y espinillas estaban cubiertos de nieve. Había por lo menos dos pies de nieve en la parte superior de la cubierta del jacuzzi, pero con un poco de trabajo, podía quitarla; un ligero polvo cubría mi pecho cuando termine. Sonriendo, saque la mitad de la cubierta. Cuando me asomé adentro, mi sonrisa se desvaneció al instante. —Está congelado. ¿Cómo en el infierno se congela un jacuzzi? ¡No está en cierto modo implícito en el nombre3 que eso no va a suceder! Yo sabía que estaba despotricando, pero había estado deseando poder sentir mis dedos de los pies de nuevo. Kiera miró por el costado, luego suspiró. —Supongo que se ha roto. —Mirando a su alrededor, ella murmuró: —¿Funciona algo aquí? Apretando los dientes, la lleve de nuevo hacia la casa. —Vamos. Estamos poniéndonos cálidos de una manera u otra. Una vez que estábamos de vuelta en el interior, nos empuje al baño y abrí el grifo caliente para la bañera. Kiera y yo dejamos correr el chorro por unos sólidos cinco minutos mientras fluía hacia la bañera con garras de hierro. No humeaba todavía. Teniendo una horrible sensación en mi estómago, metí los dedos con cuidado en el agua. Estaba helada. —¡Maldita sea!—grité, completamente harto de este lugar. Girándome, me dirigí de nuevo a la puerta principal. 3

Hot tub: Puede traducirse como Jacuzzi ó Hidromasaje, incluso si se quiere ser literal, como tina caliente. De ahí la mención del nombre implícito.

—¿A dónde vas? —preguntó Kiera, la preocupación en su rostro. —Estoy caminando a la ciudad para conseguir suministros, para que los lobos no profanen el cadáver de mi esposa —le espeté. Kiera dio un paso adelante. —No puedes caminar tan lejos con este tiempo. Levanté mis manos a mis costados. —Necesitamos calor. ¿Qué más se supone que debo hacer? Kiera negó con la cabeza. —Nos las arreglaremos, pero yo no voy a dejar que hagas algo estúpido. Desviando mis ojos, murmuré: —Demasiado tarde. Ya me dejaste alquilar este lugar... Caminando, Kiera envolvió sus brazos alrededor de mí. —Ya se nos ocurrirá algo. Juntos. Todo estará bien, siempre y cuando nos mantengamos cerca mutuamente. Apoyando mi frente en la suya, murmuré: —Está bien... pero de verdad espero que los lobos no te alcancen. Ella me sonrió, y su sonrisa calentó mis ánimos disminuidos. —Voy a estar segura en el coche, ¿Recuerdas? Tú eres el que va a ser comida de perro. —Mejor yo que tú. —Me reí.

Kiera y yo pasamos el día acurrucados bajo un montón de mantas, comiendo carne seca y patatas fritas. Habíamos descubierto temprano que la estufa en la cocina era del tipo antigua con leña. Ya que no tenía madera, la comida caliente estaba fuera del menú por ahora. Al día siguiente ya había terminado la vida en lugar en lugar apartado. Quería calor, quería un bistec, quería sexo, y no necesariamente en ese orden. Decidido a hacer fuego hoy, me puse mis botas. Kiera me dio un vistazo escondida debajo de su pila de delgados cobertores. —¿Qué estás haciendo? No estás pensando en ir a dar un paseo, ¿Verdad? Su rostro estaba tan determinado como el mío. Estaba claramente manifestado que si intentaba caminar a la ciudad en busca de ayuda, ella iba a venir conmigo. Sabía que podía llegar a eso pronto, pero yo realmente no quería someterla a un largo y arduo viaje así. Se suponía que íbamos a relajarnos. Y, además, el dueño volvería. Con el tiempo. Y cuando lo hiciera, planeaba darle un pedazo de mi mente sobre el estado de cosas en su cabaña deteriorada, y su folleto maliciosamente incompleto. La necesidad de traer nuestra propia madera, una bombilla en el recinto, un jacuzzi roto, y sin agua caliente... esas cosas habrían sido buenas saberlas desde el principio. Enderezándome, alegremente le dije. —Voy a hacer leña. Vamos a tener un fuego, y vamos a tener comida de verdad. Kiera sonrió; un brillo travieso pero divertido estaba en su ojo. —¿Hacer leña4? ¿Cómo hace uno para... hacer leña? Su mirada se desvió hacia mis pantalones y casi muero de shock. —¿Acabas de hacer una insinuación sexual hacia mí? —Sacudo mi cabeza mientras ella ríe bajo las mantas—. Has estado a mí alrededor por mucho tiempo. —Levanté mis manos y moví mis dedos—. Pensé que haría uso de estos.

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Wood: en inglés que es también utilizado para referirse a las erecciones.

Ella se echó a reír más fuerte y, rodando los ojos, dejé que mis manos cayeran a mis costados. —Cancela eso... has estado alrededor Griffin demasiado tiempo. Kiera jadeó y miró alrededor buscando algo para tirarme. Ella no quería renunciar a su calor, así que se conformó con decir: —¡Retira lo dicho! —Con un tono de disgusto en su voz. Dirigiéndome a la puerta, le tiré un —¡Nunca! —Antes de salir al exterior. Una vez que estaba en el vigorizante, aire frío, eché un vistazo alrededor. Estábamos en una cabaña de madera, en el bosque, rodeada de árboles altos. Árboles quemados. Teníamos un montón de madera aquí, era sólo una cuestión de llegar a ella. Me parecía que debía haber un hacha en algún lugar de la propiedad. Por supuesto, también me pareció que debería haber bombillas de repuesto, agua caliente, y un cable para el teléfono aquí también. Hasta el momento, nada era como me esperaba que fuera. Busque durante mucho tiempo, te juro que tenía carámbanos colgando de la nariz. Justo cuando estaba a punto de volver a la casa y decirle a Kiera que había fallado, vi algo que sobresalía de la nieve en el porche delantero. Era redondo y de madera, por lo que podría haber sido cualquier cosa, pero, conteniendo la respiración, lo saqué despacio. Por lo menos, esto era de madera. Si no era lo que yo necesitaba, tal vez podría quemarlo. Un soplo no escapó de mi cuerpo hasta que me di cuenta de lo que había estado esperando ver. Lo madera cilíndrica que había visto bajo la nieve era el mango de un hacha pequeña. No exactamente el hacha de un leñador, pero al menos era algo. Sosteniéndola en la mano, mire hacia el bosque en busca de mi primera víctima. Los abetos eran enormes, así que me centre en los árboles más pequeños en su lugar. Finalmente, encontré uno del tamaño perfecto, y marche hacia él. Estaba a medio camino a través de la demolición de la cosa cuando Kiera me encontró. Usando un adorable, sombrero blanco de punto, ella me vio girar una increíblemente pequeña hacha contra un árbol que estaba dando una pelea muy

buena. Estaba poniéndome un poco molesto por la terquedad de la maldita cosa para caer. —¿Eso va a funcionar? —preguntó. —Sí —dije, respirando fuerte. Ese árbol iba a caer hoy. Ella me miró por un rato más y luego dijo: —¿Quieres que tomemos turnos para cortar? Estaba a punto de decirle que este árbol y yo teníamos un asunto pendiente, y yo no iba a parar hasta que estuviera pidiendo misericordia, cuando se comenzó a inclinarse, y un fuerte crujido llenó el aire. Asegurándome de que Kiera estuviera fuera del camino, me empuje contra el tronco. Comenzó a bajar y levante mis brazos en señal de victoria. —¡Sí! ¡Toma eso, idiota! Kiera negó con la cabeza mientras yo bailaba alrededor del tronco roto. —Ese árbol realmente te molestó, ¿No? Le di una sonrisa diabólica. —No tienes ni idea. Pero gané. Lo maté con mis propias manos. Señaló al hacha en mis dedos. —Has utilizado un hacha. Levanté una ceja. —Con mis propias manos. Kiera se rió, luego se mordió el labio. —Umm, ¿Quieres un poco de ayuda cortándolo? Volví a mirar al largo, árbol grueso tendido en la nieve y casi lloré. Me había olvidado de mi alegría de hacerlo caer que la batalla no había terminado. Mierda. Me equivoqué, el árbol había ganado.

Mis ojos tristes volvieron a Kiera. —Sí, por favor.

Un poco antes del anochecer, Kiera y yo caminamos de regreso a la cabaña con los brazos cargados de madera. La madera estaba mojada por la nieve, y no se quemaba fácilmente, pero no teníamos nada mejor que hacer que tratar de ponerlo en marcha. Y cuando chispeaba a lo lejos y la calidez del mismo descongelaba nuestros rostros, dejamos salir nuestros gritos de alegría. Habíamos ganado. A ese árbol estúpido podrían darle por el culo. Las cosas estaban mejorando para nosotros ahora que teníamos fuego. Nos acurrucamos frente a él toda la noche. Incluso hicimos perros calientes y S'mores5. Y no hay nada mejor que el chocolate pegajoso en una noche fría para animar el bienestar de una persona. Excepto por el sexo, tal vez. Una vez que nuestras comidas ya no estaban, desnudé a Kiera delante de ese fuego, y acaricie cada centímetro de ella. Cuando ella estaba respirando fuerte, y rogándome que la tomara, finalmente tuve el pensamiento de que este viaje bien valía la pena. Cortaría veinte árboles más para este momento justo aquí. Me incliné sobre ella, y mi cuerpo duro se froto contra el de ella, dejando a los dos de nosotros dolientes y necesitados. —Te amo, Kiera —murmuré. —Yo también te amo, Kellan —Suspiró ella—. Te quiero... ahora. Ajusté mi cuerpo para que pudiera sumergirse en ella... y un fuerte golpe interrumpió el sonido de nuestros jadeos. 5

S’mores: Galleta con chocolate y malvavisco.

¿Quién coño estaba aquí? ¿Y justo ahora? ¿En serio? Kiera chilló y se volvió hacia la puerta. Esta cabaña no era muy grande, y todos aquellos que miraran en la ventana delantera tendrían una vista sin obstáculos de nuestros cuerpos desnudos tumbados ante el fuego. Empujándome fuera, Kiera agarro una manta cercana. —Debe ser el propietario —dijo—. ¿Tal vez él tenga un cable de teléfono? ¿Y bombillas? ¿Y pinzas6? Suspirando, me levanté y me envolví una manta alrededor de mi cintura. Murmurando obscenidades, me arrastré hasta la puerta. Se hizo más frío cuanto más lejos del fuego estaba, y yo estaba ansioso por volver por más de una razón. Esperando ver a un hombre alto, grande en edad, con un sombrero de vaquero y un mono, me sorprendí al ver a dos chicas adolescentes mirándome con la boca abierta, como si yo fuera un extraterrestre, o algo así. —Oh, Dios mío, ¡Eres tú! —dijo una de ellas—. Kellan Kyle. ¡No puedo creer que estés aquí! —Sus ojos vagaron por mi cuerpo—. Y desnudo. Con el ceño fruncido, agarré mi manta más fuertemente. —Lo siento, ¿Quién eres? ¿Y por qué estás aquí? La de menor estatura se rió. —Mi abuelo es el dueño. Él dejó caer que tenía invitados, y por tus tweets, esperaba que fueras tú. —Ella le dio un codazo a su amiga—. Tara aquí pensó que estaba loca. —Ella se giró a su amiga. —Ves, ¡Te lo dije! Mientras que el par de ellas gritaba, me volví a mirar a Kiera. Se había cubierto a sí misma, pero se veía muy avergonzada. Ella odiaba nos pillaran. —Tweets, ¿Eh?

6

Jumper cables = cables pasa-corriente, equipo auxiliar de arranque.

Kiera me ayudaba con las cosas de los medios sociales a veces. Ella debe haberle avisado a los admiradores, porque estaba seguro como el infierno que no era yo quien había estado twitteando pistas sobre mis planes de vacaciones. Kiera se avergonzó, luego se encogió de hombros. La chica más alta, Tara, saludó con la mano. —Oh, bueno, debes ser Kiera, su esposa. —Señaló el tatuaje de Kiera en mi pecho. —Me encanta el tatuaje, por cierto. Caliente.—Sus mejillas se encendieron y se rió de nuevo. Suspiré, tanto molesto por que no estaba haciendo el amor con mi esposa justo ahora, y agradecido de que el par de admiradoras no nos hubiera interrumpido en medio del clímax. A veces, ser famoso era un maldito inconveniente. —Sí, bueno, gracias por pasarse por aquí. Fue muy amable de su parte venir a verificarnos. —Empecé a cerrar la puerta, pero Kiera se sentó. —Kellan. ¿Teléfono? ¿Auto? Dejé la puerta a mitad de camino de cerrarla, luego la abrí de par en par. —¿Estarían ustedes chicas interesadas en hacernos un gran favor? —¡Claro! —dijeron al mismo tiempo. La más baja levantó su dedo. —Sólo me déjame... —Ella levantó la mano, dejando al descubierto un teléfono celular, y presionó algunos botones en él. Un segundo después, un flash iba a mi cara. Una amplia sonrisa se extendió por sus labios como ella guardó el teléfono—. Tengo que enviar está más tarde. Nadie me creerá lo contrario. —Gran idea, Stacey —Tara soltó una risita. Genial. Oh bueno, al menos no había abierto la puerta completamente desnudo. A la mañana siguiente, las chicas regresaron con un cable de teléfono, cables de arranque para mi coche, bombillas, madera seca para la chimenea y bendito café. Nunca había estado tan feliz de tener una admiradora encontrándome en mi vida.

Salté al Chevelle mientras Kiera enchufaba el teléfono y llamaba a Denny. Las chicas estaban tomando fotografías mientras yo trabajaba en mi coche. Traté de no estar irritado por eso, desde que ellas habían salvado nuestro trasero, pero yo estaba a punto de apoderarme de sus teléfonos y echarlos en mí ahora chimenea ardiente. Una vez que el coche estaba instalado, les di las gracias a las chicas, las envié en su camino con abrazos y autógrafos, y volví dentro de la cabaña para ver si todo estaba bien con Ryder. —¿Bien?—le pregunté, mientras Kiera colgaba el teléfono. —Está bien. Está teniendo un gran tiempo con Denny y Abby. Se veía triste, así que envolví mis brazos alrededor de ella. — ¿Y tú? ¿Estás teniendo un buen momento? Kiera me dio una sonrisa, pero había tristeza detrás de ella. —Sí, lo estoy. —Sabía que lo estaba, pero también sabía que echaba de menos a nuestro hijo. Yo también lo echaba de menos. Nuestra familia no estaba completa sin él. En cuclillas, le miré a los ojos. —¿Qué te gustaría hacer? ¿Quedarte por el resto de nuestras vacaciones, o ir a buscar a nuestro hijo? Kiera me miró durante un largo rato, y luego una amplia sonrisa se dibujó en su rostro. Sabía exactamente lo que quería, le devolví la sonrisa y empecé a recoger nuestras cosas.

El regreso a casa parecía tomar la mitad de tiempo que el viaje a la cabaña. Las luces de Seattle brillaban alrededor de nosotros antes de que nos diéramos cuenta. Yo estaba por ver a Ryder, y estaba tan contento de que Kiera hubiera querido irse. Estaba listo para ir a casa también. Estaba listo para sostener a mi hijo. Amaba mi tiempo fuera con Kiera, pero quería a toda mi familia junta de nuevo. Excedí el límite de velocidad yendo a la casa de Denny, pero Kiera no dijo una palabra sobre lo rápido que iba. Era de noche para cuando llegué allí, y la casa de Denny estaba radiante con luces de Navidad. En serio, él podría haber entrado en un concurso de iluminación con tantas bombillas delineando su casa. Era una locura. Y teniendo en cuenta el hecho de que había terminado con los días sin iluminación artificial, era una maravilla. Aparcando el coche en el parque, le sonreí a Kiera antes de abrir la puerta. —No puedo esperar para verlo. ¿Crees que nos extrañó? ¿Deberíamos haber llamado primero, dejarle saber a Denny que estaríamos antes de tiempo? Yo estaba empezando a divagar en mi emoción, y Kiera se inclinó para detenerme con un beso. —Te amo. Vamos a buscar a nuestro hijo. Asintiendo con la cabeza, abrí la puerta y encontré a Kiera en la parte delantera del coche. Cogidos de la mano, caminamos hasta la puerta. Kiera sonó el timbre de la puerta, y esta vez Deck the Halls7 hizo eco en toda la casa. Los dos nos reímos y sacudimos nuestras cabezas. Abby. Tomó un minuto, pero la puerta finalmente se entreabrió y Denny apareció. Kiera me apretó la mano cuando lo vio. Estábamos a un paso de Ryder. —Hey, chicos. ¿Llegan temprano? Kiera asentía mientras trataba de mirar más allá de él. En algún lugar de la casa, oí el sonido inconfundible de Ryder riendo. —Sí, estábamos listos para volver a casa. ¿Dónde está?

7

Deck the Halls es un villancico tradicional navideño (Yuletide) y de año nuevo.

Denny inclinó su oscura cabeza, indicando dentro de la casa. —Abby justo le dio un baño. Ella está preparándolo para la cama. —Hizo una pausa y añadió: —Si ustedes quieren tener una noche solos en casa esta noche, ¿Podrían recogerlo en la mañana? Al mismo tiempo, Kiera y yo dijimos: —No. Kiera me miró y se echó a reír, y luego le dijo a Denny. —Queremos llevarlo a casa. —Mi sonrisa era imposible de contener. Casa. Sonaba tan maravilloso. Denny nos dio una sonrisa de complicidad, luego abrió más la puerta para que pudiéramos entrar. No me había bañado en días, gracias al no haber agua caliente en la cabaña, así que me sentí muy sucio cuando entré en su agradable lugar. No me importaba. A Kiera no le importaba si olía mal, y Ryder tampoco lo haría. Mi familia me quería, a pesar de mi olor. —Abby, Kellan y Kiera están aquí —llamó Denny mientras caminaba hacia las escaleras. Desde el piso de arriba, escuchamos: —Oh... ¿En serio? Bueno, está bien, estaremos abajo en minuto. Denny andaba recogiendo cosas de Ryder mientras Kiera y yo esperábamos. Se sentía más largo que el viaje a casa, pero al final, Abby bajó las escaleras con un manojo de lana cubierto en sus brazos. Mientras observaba a Ryder acercándose a mí, mi sonrisa se hizo tan grande que mi cara casi reventó. La sonrisa de Kiera era amplia también. Me preguntaba cuál de nosotros llegaría a sostenerlo primero. Puede que sea una batalla épica, más grande que mi enfrentamiento con ese el árbol joven en el bosque. Pero en ésta estaba dispuesto a perder, si hacía a Kiera feliz.

Cuando Abby llegó al último escalón, Ryder se retorció en sus brazos para mirarnos. Pasó de una expresión contenta a una de alegría. Por la expresión de su rostro se podría pensar que nos estaba viendo por primera vez. El calor que se extendió por mi pecho mientras yo lo miraba, desterró todo el frío que había sentido en los últimos días. Estaba seguro de que nunca estaría frío de nuevo. Rebotando en los brazos de Abby, él se inclinó hacia nosotros con todo su peso. Abby se echó a reír mientras se esforzaba por no dejarlo caer. Di un paso adelante, pero Kiera lo alcanzo primero. Alzando a Ryder en sus brazos, ella le cubrió la cara de besos. Envolví mis brazos alrededor de los dos de ellos, y agarre a mi familia fuertemente. Familia. Qué increíble concepto. Realmente nunca había tenido una antes, pero ahora que lo hago, me dio una nueva perspectiva sobre todo lo demás. Yo no tenía necesidad de huir con Kiera para sentirme cerca de ella. No tenía necesidad de hacer planes elaborados en algún lugar lejano para encontrar la felicidad con ella. Podríamos tener momentos de felicidad durante nuestra vida caótica. Una sonrisa compartida, mientras ella alimentaba a Ryder. Un toque en el medio de mandados. Un momento robado en la despensa, mientras que Ryder estaba distraído con sus juguetes en la habitación de al lado. No teníamos que ir lejos para hacer tiempo con el otro. Ya lo estábamos haciendo todos los días, con todos los pequeños momentos que apreciábamos mutuamente. Una vez que los tres de nosotros estábamos envueltos y de vuelta en mi coche, mire de nuevo a Ryder sentado en su asiento del coche, luego mire a Kiera, contenta a mi lado. —Creo que tienes razón. No necesitábamos unas vacaciones. —Volví mis ojos a Ryder—. Sólo nos necesitamos unos a otros. Sentí a Kiera inclinarse y besar mi mejilla. —Te amo, Kellan. Feliz Navidad. Me volví hacia ella. Grandes copos de nieve caían afuera. Pude verlos en la ventana detrás de Kiera, cambiando de colores, reflejando las luces de Navidad de la casa de Denny. Añadieron a la calma, el contento sentimiento de paz que tenía.

Una sensación que había llevado conmigo cada momento desde que Kiera había accedido a ser mi esposa. Una sensación que solamente se había amplificado con el nacimiento de Ryder. Y la sensación de que sólo se haría más grande con el tiempo, no importa dónde íbamos. —Yo también te amo, Kiera. Feliz Navidad. —Le di un suave beso, y luego añadí: —Ahora vayamos a casa y pasemos algún tiempo juntos como una familia. —Con la calidez en sus ojos, Kiera asintió. Le sonreí, y luego volví a mirar a Ryder. Se sentía tan bien tenerlo de vuelta con nosotros. Deslizando una sonrisa diabólica, me volví a mirar a Kiera. —Luego, cuando este dormido, podemos encontrar una chimenea, y puedo hacer todas las cosas que he estado queriendo hacer contigo desde hace días. Kiera rió y Ryder la imitó. Repetí el sonido en mi mente todo el camino a casa. Ahora, estaba completo.

Sobre la autora: S.C Stephens S.C. Stephens es una autora independiente que disfruta de pasar cada momento libre que tiene creando historias que están llenas de emoción y cargadas de romance. Su primer intento de una novela larga fue Thoughtless. Ella escribió el triángulo amoroso lleno de angustia a principios de 2009 y la publicó ese verano en FictionPress. Asombrada y sorprendida por la respuesta, más historias se apresuraron a seguirle. Además de escribir, Stephens gusta de leer novelas fabulosas de otra gente, de cargar su iPod con música para evitar el bloqueo del escritor, de salir a las salas de cine, y pasar tiempo de calidad con sus hijos. Puede ponerse en contacto con Stephens en [email protected]

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